La posición del artista como crítico y analítico sobre
conceptos, sucesos y/o aspectos socio-culturales, que afectan de una manera directa o indirecta
a la misma sociedad, genera que éste actué de manera que pueda traer beneficios
(por así decirlo) o que simplemente guste o tenga cierto grado de aceptación de
parte de la sociedad, en las representación u obras que crean y dan a conocer.
Aunque en ocasiones los artistas se salen de esos tabúes socio-culturales e
implementan una crítica más “pesada” o mostrando una realidad más clara y concisa,
hace que a la sociedad, a la cual se le expuso esta crítica en forma de arte, lo
considerarían (aunque no toda la sociedad) como algo inculto, antisocial que no
convence o no gusta.
Por eso es que, (se podría
considerar) que el artista debería pensar en un proyecto moral, un poco más sugestivo,
que le llegue o que casi siempre le guste a la sociedad, (ya que siempre no va
a gustar) aunque sin abandonar la critica pero implementándola de una forma más
sarcástica o inferencial, esto sin abandonar su estado de crítico y analítico
hacia la sociedad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario