lunes, 24 de noviembre de 2014

Trabajo final: Educación para la renta, educación para la democracia



César Alejandro Ramírez Agudelo
María Adelaida Pardo Saldarriaga
Andrea Ospina Álvarez
Trabajo final: Educación para la renta, educación para la democracia
Epistemología e historia de la pedagogía
Carlos Mario Jaramillo
Universidad de Antioquia
2014

Durante mucho tiempo se ha visto poco a poco el desinterés por las artes y las humanidades, dos ramas educativas que pierden valor en la sociedad ya que son de poco valor económico, hoy en día se ve de forma prioritaria las carreras donde las ganancias sean a corto plazo y de gran inmediatez para la sociedad. 

Áreas educativas como estas también empiezan a perder valor ya que son de gran sentido humano, donde el pensar en una vida digna se vuelve importante en la mente de ellos, algo que la sociedad en si no le es de gran importancia, ya que solo importa el pensamiento de unos pocos para guiar a grandes masas, estas ciencias lo que buscan es darle importancia a una educación digna a una mayoría, donde el pensamiento propio y crítico sea fundamental en la vida de las personas, pero ¿qué tan factible sea que todos tengan un pensamiento crítico?
Tener voz y voto en nuestras decisiones es fundamental para vivir en un mundo con una verdadera democracia, pero ¿hasta qué punto es buena y necesaria una sociedad donde todos seamos de libre pensamiento? Es importante manejar un equilibrio entre un pensamiento crítico y pensamiento guiado por las decisiones de la sociedad, ya que si solo vamos a uno de los dos extremos la democracia no existiría ya que o se convierte en una sociedad anarquista o en una dictadura. 

Ahora bien, cuando se trata de formar o de algún modo fomentar una democracia digna, que permita tanto la utilidad de las artes como de las humanidades, en un equilibrio balanceado con las demás áreas, deberían promover oportunidades de la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad, para todos sus ciudadanos en total, inculcándoles unos “valores” o unas aptitudes primarias (como nos lo da a entender Martha Nussbaum); de las cuales podríamos citar algunas como:
  •   La aptitud para emitir un juicio crítico sobre los dirigentes políticos, pero con una idea realista y fundada en las posibilidades concretas que éstos tienen a su alcance.
  •  La aptitud para reflexionar sobre las cuestiones políticas que afectan a la nación, analizarlas, examinarlas, argumentarlas y debilitarlas sin deferencia ante la autoridad o la tradición.
  •  La aptitud para interesarse por la vida de los otros, de entender las consecuencias que cada política implica para las oportunidades y las experiencias de los demás ciudadanos y de las personas que viven en otras naciones.
  •  La aptitud de aceptar a los otros ciudadanos, sin importar género, raza religión, u orientación sexual y no considerarlos como objetos de manipulación.
  •  Entre otras.  

Además, con las cuales se puede comenzar a dar partida para una igualación tanto en el desarrollo educativo como en el desarrollo económico.

Aunque es sabido que las políticas de hoy en día se han encargado de monopolizar (por así decirlo) los criterios educativos que deben implementar los sistemas educativos, como la formación de “estudiantes de pupitre”, “personas censuradas en su opinión”, etc. Centralizando a la educación hacia un “solo” camino económico como si ese fuera su verdadero y único propósito. Pero en realidad la educación tiene como uno de sus objetivos formar ciudadanos emprendedores con un pensamiento crítico-analítico que ayuden con el crecimiento económico.

¿Qué rentabilidad tiene la educación en un mundo gobernado por lo político-económico? , donde todas o la mayoría de sus formaciones se encabezan en un solo fin: lo económico. Aunque no todo es malo, pues tanto la aceptación y reconocimiento hacia las artes y las humanidades y siguiendo las “aptitudes” antes mencionadas (y eso que apenas son un preámbulo que estimula una buena educación), genera democracias más argumentativas, más equilibradas y más centradas sobre el tema que se ha de tratar.  

Debemos considerar también que, a la hora de “desear” o formar pensamientos libres, críticos, analíticos y capaces de crear democracias, puede existir la posibilidad de que se creen o comiencen a surgir nuevas problemáticas socio-económicas, socio-políticas, y también, porque no, educativas. Como por ejemplarizar, se podrían dar:
  •  La fomentación de pensamientos críticos, analíticos y libres podría generar  una ausencia de estado, una formación de anarquía.
  •  Se podría generar la aceptación de un solo individuo (así uno mismo), formación de personas sabias o pensantes en sus propias opiniones parecido a una dictadura.
  •  La igualación en la educación para todos los ciudadanos, no importa estrato socio-económico, trayendo consigo una desvaloración o un bajo nivel educativo prestado a la sociedad.
  • O por otra parte la privatización de la educación para centrarse en la formación de unos pocos pensantes (críticos, analíticos).
  • La desforestación de espacios naturales para un incremento industrial y por consiguiente generar un incremento económico.
  •  Entre otros que se pueden generar. 

Para todos estos problemas que se pueden dar habría que pensar, también, en cómo darle soluciones o cómo hacer para que no sea de un grado muy alto de dificultad o tan siquiera tener alternativas para que el “problema” no sea mayor.

Pero primero debemos caer en cuenta en el “cómo” podemos lograr las soluciones a dichos problemas. Pues una dirección o base de estas soluciones es ser una persona competente, ya que la noción de competencia es muy importante porque está tratando de romper con la idea de que la educación debe atender solamente la transmisión de conocimientos. Lo que tradicionalmente se hacía en la escuela era garantizar que la nueva generación recibiera los conocimientos de la anterior. Y aunque es importante, porque hay que preservar el conocimiento culturalmente establecido, lo que más importa es desarrollar habilidades de pensamiento. No basta tener el conocimiento, hay que ir más allá y usarlo para producir cosas, ideas, soluciones a problemas, buscar alternativas. En las competencias se trata de que las personas puedan usar sus capacidades de manera flexible para poder enfrentar problemas nuevos de la vida cotidiana. 

Este perfil como persona competente nos lleva o nos puede llevar al objetivo de lograr unas competencias ciudadanas donde el conjunto de habilidades cognitivas, emocionales, comunicativas, conocimientos y actitudes, que articulados entre sí, hagan posible que el ciudadano actúe de manera constructiva en la sociedad democrática. Las competencias ciudadanas permitirán que los ciudadanos contribuyan activamente a la convivencia pacífica, participen responsable y constructivamente en los procesos democráticos y respeten y valoren la pluralidad y las diferencias, tanto en su entorno cercano, como en su comunidad o en el nivel internacional.

Claramente la persona competente no desconoce los derechos humanos ya que son una base fundamental para aprender a respetar nuestras diferencias, pues somos un país pluriétnico y multicultural. Las formas de organización social dependen de la capacidad que tengamos de respetar al otro, de entenderlo, de comprender cómo lo afectan nuestras acciones. Y eso, en última instancia, tiene que ver con la noción de dignidad humana, y por eso importan los derechos humanos, el respeto a la diferencia y las formas de participación; son maneras de aprovechar nuestra riqueza como seres humanos, en vez de verlos únicamente como unas formas de control.

Cuando una persona competente está enfrentado a cualquier conflicto, resolverlo de manera constructiva, pacífica y creativa requiere de competencias ciudadanas, requiere de una capacidad mental de “ponerse en los zapatos” de las otras personas involucradas en el conflicto, estén o no presentes, esta es una competencia cognitiva, la toma de perspectiva demanda también de competencias emocionales como poder reconocer mi propia rabia, el momento en que me puede llevar a hacerle daño a otro, o a mí mismo, y tener un manejo sobre ella, las competencias comunicativas como poder escuchar y comprender lo que otras personas me están diciendo, son fundamentales, también transmitir sin agresividad los propios puntos de vista, entre muchas más actitudes.  

La idea es que es competente la persona que no se queda callada, que dice lo que piensa, que lucha por lo que cree, pero lo hace de manera cuidadosa, sin hacerle daño a los demás, eso simplemente eso es asertividad. Así mismo, se requieren ciertos conocimientos sobre la dinámica de los conflictos, para resolver los de manera constructiva, creativa y pacífica, hay que integrar todas las dichas competencias.




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