César Alejandro
Ramírez Agudelo
María Adelaida Pardo Saldarriaga
Andrea Ospina Álvarez
Trabajo final: Educación para la renta, educación para la democracia
Epistemología e historia de la pedagogía
Carlos Mario Jaramillo
Universidad de Antioquia
2014
María Adelaida Pardo Saldarriaga
Andrea Ospina Álvarez
Trabajo final: Educación para la renta, educación para la democracia
Epistemología e historia de la pedagogía
Carlos Mario Jaramillo
Universidad de Antioquia
2014
Durante
mucho tiempo se ha visto poco a poco el desinterés por las artes y las
humanidades, dos ramas educativas que pierden valor en la sociedad ya que son
de poco valor económico, hoy en día se ve de forma prioritaria las carreras
donde las ganancias sean a corto plazo y de gran inmediatez para la sociedad.
Áreas
educativas como estas también empiezan a perder valor ya que son de gran
sentido humano, donde el pensar en una vida digna se vuelve importante en la
mente de ellos, algo que la sociedad en si no le es de gran importancia, ya que
solo importa el pensamiento de unos pocos para guiar a grandes masas, estas
ciencias lo que buscan es darle importancia a una educación digna a una
mayoría, donde el pensamiento propio y crítico sea fundamental en la vida de
las personas, pero ¿qué tan factible sea que todos tengan un pensamiento
crítico?
Tener
voz y voto en nuestras decisiones es fundamental para vivir en un mundo con una
verdadera democracia, pero ¿hasta qué punto es buena y necesaria una sociedad
donde todos seamos de libre pensamiento? Es importante manejar un equilibrio
entre un pensamiento crítico y pensamiento guiado por las decisiones de la
sociedad, ya que si solo vamos a uno de los dos extremos la democracia no
existiría ya que o se convierte en una sociedad anarquista o en una dictadura.
Ahora
bien, cuando se trata de formar o de algún modo fomentar una democracia digna,
que permita tanto la utilidad de las artes como de las humanidades, en un
equilibrio balanceado con las demás áreas, deberían promover oportunidades de
la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad, para todos sus ciudadanos
en total, inculcándoles unos “valores” o unas aptitudes primarias (como nos lo
da a entender Martha Nussbaum); de las cuales podríamos citar algunas como:
- La aptitud para emitir un juicio crítico sobre los dirigentes políticos, pero con una idea realista y fundada en las posibilidades concretas que éstos tienen a su alcance.
- La aptitud para reflexionar sobre las cuestiones políticas que afectan a la nación, analizarlas, examinarlas, argumentarlas y debilitarlas sin deferencia ante la autoridad o la tradición.
- La aptitud para interesarse por la vida de los otros, de entender las consecuencias que cada política implica para las oportunidades y las experiencias de los demás ciudadanos y de las personas que viven en otras naciones.
- La aptitud de aceptar a los otros ciudadanos, sin importar género, raza religión, u orientación sexual y no considerarlos como objetos de manipulación.
- Entre otras.
Además,
con las cuales se puede comenzar a dar partida para una igualación tanto en el
desarrollo educativo como en el desarrollo económico.
Aunque
es sabido que las políticas de hoy en día se han encargado de monopolizar (por
así decirlo) los criterios educativos que deben implementar los sistemas
educativos, como la formación de “estudiantes de pupitre”, “personas censuradas
en su opinión”, etc. Centralizando a la educación hacia un “solo” camino
económico como si ese fuera su verdadero y único propósito. Pero en realidad la
educación tiene como uno de sus objetivos formar ciudadanos emprendedores con
un pensamiento crítico-analítico que ayuden con el crecimiento económico.
¿Qué
rentabilidad tiene la educación en un mundo gobernado por lo
político-económico? , donde todas o la mayoría de sus formaciones se encabezan
en un solo fin: lo económico. Aunque no todo es malo, pues tanto la aceptación
y reconocimiento hacia las artes y las humanidades y siguiendo las “aptitudes”
antes mencionadas (y eso que apenas son un preámbulo que estimula una buena
educación), genera democracias más argumentativas, más equilibradas y más
centradas sobre el tema que se ha de tratar.
Debemos
considerar también que, a la hora de “desear” o formar pensamientos libres,
críticos, analíticos y capaces de crear democracias, puede existir la
posibilidad de que se creen o comiencen a surgir nuevas problemáticas
socio-económicas, socio-políticas, y también, porque no, educativas. Como por
ejemplarizar, se podrían dar:
- La fomentación de pensamientos críticos, analíticos y libres podría generar una ausencia de estado, una formación de anarquía.
- Se podría generar la aceptación de un solo individuo (así uno mismo), formación de personas sabias o pensantes en sus propias opiniones parecido a una dictadura.
- La igualación en la educación para todos los ciudadanos, no importa estrato socio-económico, trayendo consigo una desvaloración o un bajo nivel educativo prestado a la sociedad.
- O por otra parte la privatización de la educación para centrarse en la formación de unos pocos pensantes (críticos, analíticos).
- La desforestación de espacios naturales para un incremento industrial y por consiguiente generar un incremento económico.
- Entre otros que se pueden generar.
Para
todos estos problemas que se pueden dar habría que pensar, también, en cómo
darle soluciones o cómo hacer para que no sea de un grado muy alto de
dificultad o tan siquiera tener alternativas para que el “problema” no sea
mayor.
Pero
primero debemos caer en cuenta en el “cómo” podemos lograr las soluciones a
dichos problemas. Pues una dirección o base de estas soluciones es ser una
persona competente, ya que la noción de competencia es muy importante porque
está tratando de romper con la idea de que la educación debe atender solamente
la transmisión de conocimientos. Lo que tradicionalmente se hacía en la escuela
era garantizar que la nueva generación recibiera los conocimientos de la
anterior. Y aunque es importante, porque hay que preservar el conocimiento
culturalmente establecido, lo que más importa es desarrollar habilidades de
pensamiento. No basta tener el conocimiento, hay que ir más allá y usarlo para
producir cosas, ideas, soluciones a problemas, buscar alternativas. En las
competencias se trata de que las personas puedan usar sus capacidades de manera
flexible para poder enfrentar problemas nuevos de la vida cotidiana.
Este
perfil como persona competente nos lleva o nos puede llevar al objetivo de
lograr unas competencias ciudadanas donde el conjunto de habilidades
cognitivas, emocionales, comunicativas, conocimientos y actitudes, que
articulados entre sí, hagan posible que el ciudadano actúe de manera
constructiva en la sociedad democrática. Las competencias ciudadanas permitirán
que los ciudadanos contribuyan activamente a la convivencia pacífica,
participen responsable y constructivamente en los procesos democráticos y
respeten y valoren la pluralidad y las diferencias, tanto en su entorno
cercano, como en su comunidad o en el nivel internacional.
Claramente
la persona competente no desconoce los derechos humanos ya que son una base
fundamental para aprender a respetar nuestras diferencias, pues somos un país
pluriétnico y multicultural. Las formas de organización social dependen de la
capacidad que tengamos de respetar al otro, de entenderlo, de comprender cómo
lo afectan nuestras acciones. Y eso, en última instancia, tiene que ver con la
noción de dignidad humana, y por eso importan los derechos humanos, el respeto
a la diferencia y las formas de participación; son maneras de aprovechar
nuestra riqueza como seres humanos, en vez de verlos únicamente como unas
formas de control.
Cuando
una persona competente está enfrentado a cualquier conflicto, resolverlo de
manera constructiva, pacífica y creativa requiere de competencias ciudadanas,
requiere de una capacidad mental de “ponerse en los zapatos” de las otras
personas involucradas en el conflicto, estén o no presentes, esta es una
competencia cognitiva, la toma de perspectiva demanda también de competencias
emocionales como poder reconocer mi propia rabia, el momento en que me puede
llevar a hacerle daño a otro, o a mí mismo, y tener un manejo sobre ella, las
competencias comunicativas como poder escuchar y comprender lo que otras
personas me están diciendo, son fundamentales, también transmitir sin agresividad
los propios puntos de vista, entre muchas más actitudes.
La
idea es que es competente la persona que no se queda callada, que dice lo que
piensa, que lucha por lo que cree, pero lo hace de manera cuidadosa, sin
hacerle daño a los demás, eso simplemente eso es asertividad. Así mismo, se
requieren ciertos conocimientos sobre la dinámica de los conflictos, para
resolver los de manera constructiva, creativa y pacífica, hay que integrar
todas las dichas competencias.
que bueno que se preocuparon un poco mas
ResponderEliminarjejejejeje siempre nos hemos preocupado por todos los trabajos del curso...
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