El simple fundamente que una comunidad africana tenga sus
propias creencias y religiones, origina un alto esfuerzo a las personas que
estaban empeñadas en ayudarlos, guiarlos y acompañarlos en los instantes donde
el brote del ébola está alcanzando (si se podría decir así) su máximo nivel de
contagio. Los habitantes de dichas comunidades africanas, centradas tanto en
sus creencias y cultos religiosos, se abstenían o rechazaban de cierto modo la
ayuda que algunos médicos les trataban de proporcionar para un mejor
tratamiento del ébola, hasta el punto que los mismos africanos basados en sus
propias opiniones creían que los mismos médicos y equipo de grabación (como las
cámaras, micrófonos, etc.) eran los causantes de la enfermedad que estaba
matando a sus familiares, amigos y conocidos.
Los médicos que estaban tratando directamente con las
comunidades africanas, vieron la necesidad de darles a dichas comunidades una “humanización”
sobre los riesgos de contagio que se podrían generar al abrazar, acariciar e incluso
consumir carne de animales que se encontraban muertos, con el fin de evitar un
poco la propagación y mortandad a causa del ébola. Esto ha hecho que varias
creencias, cultos religiones y opiniones sean puestas en consideración para
poder evitar un contagio con el ébola y así tratar de evitar más mortandad.
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